
Los Pasos y los momentos
Ricardo Guerra Sancho Cronista Oficial de Arévalo
ITINERARIO INTERIORIZADO DE LA SEMANA DE PASIÓN
Es la iglesia de El Salvador el centro y punto de partida de las procesiones de Semana Santa arevalense y sede de los pasos, que estos días están expuestos al público y dispuestos para salir a los diversos itinerarios.
Un templo que es ya de por sí un museo y que, entre otras obras de arte religioso, guarda como preciado tesoro un magnífico retablo de uno de los mejores escultores del s. XVI, la obra póstuma de Juan de Juni, que finalizó su hijo Isaac, en la que destaca un extraordinario Calvario.
La Capilla mayor con un conjunto escultórico de la Transfiguración de imagineros locales. O la capilla románica al pie de la torre como exponente de la primitiva parroquia de extramuros, y otras imágenes que completan la visita.
Miércoles Santo
Excepto la “Procesión de los Pasos” del Jueves Santo, que procesiona por las calles del nuevo Arévalo, escenas de la Pasión: la Oración del Huerto, la Verónica portada por un buen número de penitentes; en Niño Jesús Nazareno, que llevan los niños cofrades; el Beso de Judas; la imagen de la Virgen de las Angustias de San Juan, la madre dolorosa con su hijo en el regazo y con las mujeres cofrades; la Cruz desnuda con sudario, el emblema de la Vera Cruz; y la música de nuestra Banda Municipal de Música, con marchas procesionales de gran belleza musical. El resto de las procesiones recorren el casco histórico de la ciudad, que las rodea de un magnífico marco histórico, de belleza, serenidad y silencio, que invitan al recogimiento, la meditación, y también a la contemplación de la estética castellana fuerte y sobria.
Viernes de Dolores
La noche del Viernes de Dolores, como preludio de los actos tradicionales, ya es también una tradición, el Vía Matris en el circuito de la Plaza de la Villa, luz dorada, estaciones que recuerdan los Dolores de la Madre. Sale a la calle de la iglesia matriz de Santa María, templo recuperado, de amplias connotaciones Marianas, no sale del incomparable marco de la Plaza de la Villa.
