IGLESIA DEL SALVADOR
Según una tradición apócrifa, su origen se remonta a la época del emperador romano Constantino que la mandó construir en la era 336. Otra tradición asegura fue la única iglesia que mantenía el culto cristiano por los mozárabes, durante la invasión árabe. Algunos autores dicen que fue antigua sinagoga judía.
Los primeros datos históricos que conocemos de esta parroquia son de la época de Fernando III El Santo, más exactamente del 9 de noviembre de 1230, cuando este Rey dona al Cabildo y al Obispo abulense Domingo, un solar que tenía “en el suburbio de nuestra villa, en la parroquia de San Salvador”. Poco después, en 1250 esta iglesia figura como una de las once que nos da el inventario parroquial del Obispado de Ávila del Cardenal Gil Torres. Posteriormente en el s. XVI fue consagrada al culto tras la profunda reforma a que fue sometida, por el obispo Fernández Tremiño.
En su arquitectura destaca su elevada y robusta torre mudéjar, con dos arcos de medio punto por lado en el cuerpo de campanas, por estas enfoscada y con un remate tardío, no se aprecia bien su magnífica arquitectura. Tiene la subida embutida entre los muros, un cuerpo intermedio con cúpula semiesférica sobre trompas y faceta de esquinillas y otro con bóveda apuntada. Es nido habitual de cigüeñas.
La portada principal es neoclásica de ladrillo, con arco carpanel, pilastras y frontón curvo, de estética manierista, de finales del s.XVI y que oculta la anterior con columnas, de mediados del mismo siglo.
Ya en su interior, sobresalen sus tres naves con hermosas yeserías barrocas en sus bóvedas, sustentadas por potentes columnas de granito. Al lado del evangelio, tenemos una interesante capilla románica, está en el cuerpo bajo de la torre y es un ábside con bóveda de cañón y arcos fajones con columnas, capiteles corintios y el arco toral sobre repisas con cabezas de monstruos. La torre y esta capilla son las partes más antiguas que se conservan del edificio.
A su lado está la capilla de Las Navas, fundada en 1633 por Dª Teresa de León, de estilo clasicista en granito, cúpula ovalada y un gran cuadro de pintura italiana de la segunda mitad del s. XVI y que representa al “Sacra Conversación”. A los pies del templo esta la capilla dedicada a la Virgen del Rosario, fundada en 1707 por Juan de Párraces. Al otro lado del coro, otra capilla dedicada a Santa Ana.
Es efectista el grupo escultórico del Altar Mayor, de Tomás Herrero, maestro de escultura y vecino de Arévalo, que realiza en 1793 el grupo escultórico de la Transfiguración del Señor, enmarcado en un templete clásico circular, con columnas dóricas y cúpula con tallas de “Las Virtudes”.
Pero la obra de arte principal de este templo es el retablo de la capilla de D. Bernal Dávila Monroy y Dª Luisa Briceño fundada en 1562, al lado de la epístola. El 27 de marzo de 1573, Dª Luisa ya viuda y Alonso Dávila Monroy, conciertan el retablo de la capilla con Juan de Juni. El precio se fijó en 2.000 ducados que incluía el ensamblaje, la escultura y la pintura. El 8 de abril de 1577 Juni hace testamento y pocos días después muere dejando inacabado el retablo. En el testamento, Juni declara “ que en tal fecha tenía ya labrada más de la mitad de la talla y la escultura, y había percibido 750 ducados”.
Ya en su interior, sobresalen sus tres naves con hermosas yeserías barrocas en sus bóvedas, sustentadas por potentes columnas de granito. Al lado del evangelio, tenemos una interesante capilla románica, está en el cuerpo bajo de la torre y es un ábside con bóveda de cañón y arcos fajones con columnas, capiteles corintios y el arco toral sobre repisas con cabezas de monstruos. La torre y esta capilla son las partes más antiguas que se conservan del edificio.
A su lado está la capilla de Las Navas, fundada en 1633 por Dª Teresa de León, de estilo clasicista en granito, cúpula ovalada y un gran cuadro de pintura italiana de la segunda mitad del s. XVI y que representa al “Sacra Conversación”. A los pies del templo esta la capilla dedicada a la Virgen del Rosario, fundada en 1707 por Juan de Párraces. Al otro lado del coro, otra capilla dedicada a Santa Ana.
Es efectista el grupo escultórico del Altar Mayor, de Tomás Herrero, maestro de escultura y vecino de Arévalo, que realiza en 1793 el grupo escultórico de la Transfiguración del Señor, enmarcado en un templete clásico circular, con columnas dóricas y cúpula con tallas de “Las Virtudes”.
Pero la obra de arte principal de este templo es el retablo de la capilla de D. Bernal Dávila Monroy y Dª Luisa Briceño fundada en 1562, al lado de la epístola. El 27 de marzo de 1573, Dª Luisa ya viuda y Alonso Dávila Monroy, conciertan el retablo de la capilla con Juan de Juni. El precio se fijó en 2.000 ducados que incluía el ensamblaje, la escultura y la pintura. El 8 de abril de 1577 Juni hace testamento y pocos días después muere dejando inacabado el retablo. En el testamento, Juni declara “ que en tal fecha tenía ya labrada más de la mitad de la talla y la escultura, y había percibido 750 ducados”.
Fue su hijo Isaac el continuador de su taller que hereda y el 4 de agosto de 1580 firmó contrato para acabar el retablo en lo correspondiente a ensamblaje, talla y escultura conforme a los modelos que había dejado su padre, dejándolo en blanco y por tanto sería a cargo de D. Alonso Dávila “todo lo tocante a la pintura, dorado y estofado, que era a cargo del dicho Juan de Juni”.
No parece fácil diferenciar lo que realizó de la obra Juan de Juni y lo que realizó su hijo Isaac, pero según algunos estudiosos del arte, parecen ver su mano en la Inmaculada, El Calvario, Sta Ana y San Antonio así como la estructura general del retablo, que corresponde evidentemente a su última época de evolución al manierismo, bien acentuado en algunos detalles. San Pedro, San Andrés, el Bautismo de Jesús y la Imposición de la casulla a San Ildefonso corresponderían a la mano de su hijo Isaac de Juni y del taller.
Un factor importante a tener en cuenta es que el acabado final de pintura y dorados de Juan de Juni, tenía una impronta particular y que el hecho de ser el retablo pintado, estofado y dorado a mediados del s.XVII por otras manos muy ajenas a su taller, el aspecto externo dificulta sensiblemente la apreciación del particular estilo de Juni.
Pero de cualquier forma, es un extraordinario retablo de la mejor imaginería castellana.
En esta iglesia celebraba su fiestas la Cofradía de Sta. Ana y destacamos la hermosa escultura de Sta. Ana, del tipo “triple ana”, de principios del s. XVI.
Pero de cualquier forma, es un extraordinario retablo de la mejor imaginería castellana.
En esta iglesia celebraba su fiestas la Cofradía de Sta. Ana y destacamos la hermosa escultura de Sta. Ana, del tipo “triple ana”, de principios del s. XVI.
Del Libro "ARÉVALO Y SU TIERRA"
Ricardo Guerra.Carlos Oviedo.
Ricardo Ungria.
Pablo Delgado.
Pedro C. Del Rio.