Esta casa-palacio es de arquitectura castellana; palacio típico de la nobleza. Es conocido como "Palacio del Marqués de los Altares", su último propietario. Era uno de los varios edificios mobiliarios situados en la Calle de Sta. María, la principal del casco antiguo. Consta el palacio de una torre, un ala del edificio que es la fachada principal y otras dependencias en torno a un patio central, con sucesivas reformas en distintas épocas. En estado ruinoso, ha sido restaurado por la Escuela Taller, de forma sumamente discutible, ya que el interior ha sido prácticamente destruido, por lo que solo queda la torre y la fachada del antiguo palacio. La torre es rectangular de 18 m. de altura, es la parte más antigua, al decir de algunos, árabe. Tiene esquinales y rafas de ladrillo, con mampostería de rajuela y en los pisos altos, de tapial. En ella se abre una preciosa ventana ajimezada a la que le falta la columnita y otros huecos posteriores. En su interior, un semisótano abovedado con una entrada mudéjar recuadrada. Su hermosa fachada, con el arco de entrada de medio punto en ladrillo, tiene en medio el escudo del linaje en piedra; el portón con elementos y clavos góticos. Esgrafiado primorosamente el revoco de cal; una ventana con reja gótica, otras ventanas cegadas de arcos lobulados y una interesante cornisa de arquitos y ladrillos en esquinilla, todo ello obra del siglo XV. En el arreglo renacentista del siglo.XVI se abren balcones en la fachada y se forma el patio de columnas de orden clásico, adinteladas y sobre ellas un piso superior con la característica construcción de entramados de madera y ladrillos. Todo un ejemplo de arquitectura castellana.